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El olvido de Olvido y el video de la discordia que atraviesa el proceloso éter

Tecnología

El olvido de Olvido y el video de la discordia que atraviesa el proceloso éter

En medio de este -parece inacabable- chaparrón en el que nos encontramos desde hace ya más de cuatro años, aparecen en España refrescantes noticias que nos hacen recordar nuestros típicos-tópicos de “país de pandereta” que habitamos, y este verano (aún a falta de varias semanas, y siempre con la esperanza de que algo o alguien pueda superar en el último instante las hazañas ya sucedidas) se han llevado la palma la tan cacareada “restauración” del Ecce Homo de Borja y ahora la difusión de un vídeo íntimo de Olvido Hormigos, a la sazón concejal del Ayuntamiento toledado de Los Yébenes.
Como se quiera que este blog trata sobre tecnología, y mientras no se decida qué se hace -y cómo- con la re-restauración del Ecce Homo, trataremos brevemente sobre la difusión del cacareado vídeo íntimo de doña Olvido.
Y es que doña Olvidó se olvidó de una máxima infalible que dice que todo lo que lanzas por Internet (y un video telefónico enviado por WhatsApp es Internet) ya no vas a conseguir pararlo por los días de los días…, aunque cada vez existen más soluciones para la mejora de al reputación on-line y monitorización y limpieza de contenidos.
Allá quienes traten este tema desde el punto de vista moral o político. En mi caso soy de los que defiendo que cada uno en su intimidad puede hacer lo que le apetezca, siempre y cuando no haga daño nadie, por lo que obviaré cualquier tipo de crítica ética o moral sobre el caso. En lo político, lógicamente, lo mismo, aunque ha sido doña Olvido la primera en denunciar que el video ha salido de una cuenta de correo de la alcaldía del Ayuntamiento de la localidad toledana. De todas maneras, el análisis de los hechos es independiente de las ideologías de los protagonistas y como se trata de una difusión no autorizada de algo íntimo, entiendo que no cabe petición alguna de responsabilidad política (otra cosa hubiera sido la difusión de forma abierta y consciente como concejal municipal).
Según la “víctima”, ésta habría realizado en su día (sin recordar la fecha exactamente…) un vídeo íntimo de carácter erótico para su marido que habría enviado por WhatsApp. Los investigadores comenzaron informando que dado el vehículo de difusión, sería realmente complicado tirar del hilo para encontrar el origen. A continuación se informó de la difusión a través de una cuenta de correo municipal… y ahí sí habría cuerda de la que tirar: el titular y/o personas autorizadas a su uso.
La sexualidad está protegida por nuestra legislación como parte sustancial de la esfera íntima de las personas, y especialmente por la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, que especifica claramente como protegidos los datos que revelen la vida sexual, tipificando como delito contra la intimidad de cualquier difusión de dichos datos sin el consentimiento de las personas afectadas.
Por otra parte, el art. 197.4 del Código Penal español considera delictiva la conducta de quienes difunden, revelan o ceden a terceros datos personales especialmente protegidos, incluso en el supuesto de no haber tomado parte en su descubrimiento, con lo que no incurriría únicamente en delito la persona que publicó en primer lugar el video en la red, sino también todos aquellos que contribuyan a expandir ese contenido ilícito multiplicando el daño a la intimidad de la víctima.
WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea de la que se conoce su grado de inseguridad (especialmente en su utilización en entornos de Wi-fi públicas) y con la que se recomienda no enviar nunca nada excesivamente “delicado”. Como antes se comentaba, las características de dicha aplicación y su funcionamiento por servidores, dificulta mucho el seguimiento de pistas.
El correo electrónico ya es otra cosa, y quien haya podido utilizarlo para la difusión del contenido protagonista de esta entrada, va a encontrarse con un serio problema legal.
Hasta ahí serían los datos referentes a las primeras informaciones. A la abnegada concejal le han llovido casi de igual manera tanto improperios como manifestaciones de ánimo y solidaridad, y a su inicial intención de dimitir de su cargo le ha seguido su vuelta atrás, entendiendo que la difusión no consentida de algo íntimo no debía afectarle a su responsabilidad pública. Y es que si habláramos de un mensaje de WhatsApp “cazado ilegalmente al vuelo” y un correo electrónico, ambos difundidos sin permiso, estaríamos hablando de las protecciones y delitos comentados en los párrafos anteriores, por lo que, moralmente no cabría reproche político alguno hacia doña Olvido.
Con el paso de las horas, se han ido conociendo nuevos datos, y es que parece ser que el destinatario del video no habría sido su marido sino un joven deportista del equipo de fútbol de la localidad, con quien presuntamente habría mantenido una relación, y probablemente el despecho haya sido el detonante de la difusión del video. Aún habiendo quien critique esa actitud, sigo pensando que lo que doña Olvido haya hecho dentro de su intimidad no debería salir de la misma, y una vez que va saliendo, a quien tiene en todo caso que rendir cuentas es a su familia, a su marido y dos hijos, y a nadie más. El destinatario del video ha sido detenido e imputado y va a tener un serio problema legal, al igual que quienes se descubra que han participado en la difusión del mismo, correo electrónico municipal incluido.
Ahora bien, una vez reiterado que algo íntimo difundido sin autorización no debería conllevar responsabilidad política alguna, y una vez reconocido que la presunta difusión (entre otros medios y lugares) por parte de una dirección de correo del Ayuntamiento también resultaría un hecho delictivo, y toda vez que desde diferentes ámbitos -políticos de diferentes sensibilidades incluidos- se han producido manifestaciones de solidaridad y ánimo para que doña Olvido no dimita de su cargo de concejal, cabría pensar si la mentira y la descarga única de responsabilidad -que la tendrá si así se demuestra- hacia el correo municipal -y toda vez que parece demostrarse que el destinatario no fué el marido sino otra persona- no debieran  volver a pesar sobre la decisión inicialmente adoptada por la víctima, no tanto como digo por la difusión de algo perteneciente al ámbito exclusivamente íntimo y privado, sino por derivar la mentira hacia el adversario político de turno con el fin de tapar la realidad inicial. Supongo que eso sería objeto de otro debate que no cabe en este blog.
Aunque retiradas las imágenes de los diferentes sitios donde han ido subiéndose, éstas continúan difundiéndose como agua que cae por el colador, pero todos deberían tener presente el riesgo que corren colaborando en algo legalmente penado.
No obstante, y para los que hayan llegado con horas de retraso a la noticia, no podíamos evitar colocar video ilustrativo, de forma que todos tengan una idea clara de qué es de lo que se está hablando:

“Nunca llovió que luego no escampara”

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