El laberinto multidispositivo

En plena vorágine de ecosistemas de sistemas operativos y dispositivos móviles, el mercado tecnológico vive momentos de mucho movimiento.
Sin ánimo de ser exhaustivos, ni de remontarnos más allá de estos últimos diez años, cuando hablábamos de “ordenadores”, hablábamos de computadoras de sobremesa, a las que luego se unieron los ordenadores portátiles. En ese momento Microsoft Windows era el gran dominador del mercado  (sigue siéndolo en ese segmento de mercado) y de lejos coexistían los Apple Mac, y otros equipos clónicos basados en Linux. Google comenzó con fuerza con una aplicación web de búsquedas y luego ha crecido hasta límites insospechados. Apple no quiso perder comba y desarrolló con éxito varios dispositivos móviles (iPod, iPhone) que revolucionaron el mercado, y con la inercia de aquellos hizo crecer también su cuota de Macs de sobremesa en determinadas gamas (Power Mac, iMac, MacBook,…) y se convirtió en el fabricante de hardware y software más valorado.
Mientras Microsoft miraba de lejos, Google comenzó a interesarse tanto por el desarrollo de software (aplicaciones en la nube) como por la fabricación (de forma asociada) de dispositivos de hardware (Chromebooks, smartphones,…).
El mundo de la telefonía, antes dominado por la otrora poderosa Nokia, pega un vuelco fundamental, y del teléfono móvil se pasa al teléfono inteligente (smartphone). Blackberry-SIM había pegado un buen mordisco en el mercado profesional pero comienza a decaer. El sistema Symbian de Nokia languidece mientras mira de lejos la brutal subida de unos teléfonos que podían comenzar a hacer casi de todo (iPhone). Google no se quiere queda atrás, y fundamentalmente de la mano de Samsung (aliada en la fabricación de hardware con Apple) comienza a buscar su hueco de mercado en el nuevo mundo de los smartphones.
  
Microsoft es pillada a contrapie. Sus dirigentes habían pronosticado erroneamente una efímera vida al iPhone y cuando se dieron cuenta, éste se convertía en el teléfono móvil inteligente más vendido (incluso él sólo ha llegado a vender más que todo el software de Microsoft junto); y antes de que pudieran balbucear, veían como Apple les retomaba su fallida idea del tablet-PC y, remozándolo y cambiando la filosofía de un software basado en aplicaciones en lugar de en programas, daba paso a una nueva era tecnológica la de los ecosistemas basados en la sincronización en la nube y la multiplicidad de dispositivos y plataformas (ordenador, smartphone, tablet, videoconsolta, smart-TV,…).
La batalla comenzó en los dispostivos para ser utilizados en movilidad, smartphones y tablets, y con ellos la operatividad táctil. Apple sacó gran ventaja al dar primero, pero Google se puso rápidamente las pilas para desarrollar Android. En la actualidad éste último es ya el sistema más extendido entre dispositivos, aunque siempre a remolque de la mayor calidad de los iOS de Apple y con dos grandes inconvenientes todavía no resueltos: un gran consumo de batería y una gran inseguridad en sus aplicaciones.
Microsoft, aunque tarde, reacciona y tras el fiasco de Windows Vista y un gran Windows 7 que satisfacía las expectativas de un fenomenal Windows XP, se pone a diseñar un propio ecosistema tecnológico. Se olvidaba de pivotar sobre el PC de sobremesa y atacaba hacia los puntos de éxito de sus competidores: enfocaba su camino hacia un sistema operativo multidispositivo, hacia la oferta de servicios en la nube, el desarrollo de aplicaciones y la venta de dispositivos. Microsoft desarrolla Windows 8 y se apoya en la malherida Nokia para el mercado de telefonía móvil y dar un gran salto hacia Windows Phone 8. PCs de sobremesa, portátiles, ultrabooks… y también tablets, para cuyo segmento Microsoft diseña su propio dispositivo: Surface. Windows 8 se convertía así en sistema táctil para PC, smartphone y tablet. Probablemente las prisas para no perder el tren e intentar llegar al período navideño, hicieron adelantar algo la salida de Windows 8 y los dispositivos del nuevo ecosistema.
Frente al iPhone 5, el iPad 4 y el iOS 6 de Apple, frente al Android 4.2 de Google, aparece Microsoft Windows 8 y Windows Phone 8. En estas semanas veremos cómo responde el mercado con los nuevos Lumia de Nokia y los nuevos HTC, que son las primeras marcas en montar Windows Phone 8. La tableta Surface, con dos “versiones” (y todavía ninguna a la venta en España) ha empezado muy titubeante y se espera que en enero tome fuerza con la aparición de la versión Surface Pro. El resto de marcas están expectantes para ver el arranque del Windows 8 táctil de cara a sus dispositivos, aunque todo parece apuntar a que los de Redmond se salvarán por la campana (si no se entretienen más y no surgen problemas).
Pero esto no parece acabar aquí. Que la clave del futuro en el negocio del ordenador se encuentra en los dispositivos móviles nadie lo duda, y el mercado está como lo hemos contado de forma bastante sucinta. Pero aparte de nuevas funcionalidades como la expansión del pago y la identificación mediante el teléfono, parece que el mercado se mueve con la aparición de nuevos sistemas operativos móviles. Los que asoman su patita son el nuevo Mozilla Firefox OS (que comienza a cobrar auge para dispositivos de gama baja de precio) y Jolla Sailfish OS. ¿Qué ocurrirá?. Pues ustedes saben. En realidad está en su mano (y en su bolsillo).

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