En cualquier momento pueden usurpar («okupar») tu vivienda. Toma precauciones y medidas.

El fenómeno «okupa»

El fenómeno de la usurpación u «okupación» va creciendo exponencialmente, y lo hace, no sólo a nivel de viviendas vacías en poder de entidades bancarias o financieras, sino también de particulares, tanto en el caso de segundas viviendas, como en el de casos dramáticos de personas que se encuentran su hogar habitual ocupado a la vuelta de las vacaciones, o tras una escapada de fin de semana… o ya hasta incluso tras volver de la tienda donde han ido a realizar compras.

La «okupación» se ha convertido en un lucrativo negocio para las mafias organizadas gracias a la laxitud jurídica que deja en absoluta indefensión a empresas y particulares para echar a los ocupas de las viviendas de su propiedad. La lentitud de la Justicia y la tolerancia de algunos Ayuntamientos hacia estos delincuentes son los principales factores que explican el crecimiento de este fenómeno, que ya supera más de 100.000 viviendas ocupadas en España (dato de 2017 y referido sólo al sector financiero, porque apenas existen estadísticas sobre viviendas particulares dada la dificultad de controlar todas las denuncias penales y demandas civiles). La reciente y nueva Ley de «deshaucio express» prometía desalojar a los okupas en pocos días, pero eso no suele suceder así, pues los juzgados están saturados y la tramitación suele alargarse meses, especialmente si hay personas vulnerables, enfermos o menores en el interior.

Día tras día crecen estas mafias organizadas, dedicadas a «okupar» viviendas para, luego, «revenderlas» a particulares o bien exigir una «mordida» a los legítimos propietarios para abandonarlas. Se trata ya de verdaderos profesionales de la «okupación», que han aprendido a ampararse en la impunidad que ofrece la Ley frente a este tipo de delitos, y a la complicidad de algunos Ayuntamientos.

El aumento de «okupas» se está produciendo de forma exponencial, y saben qué hacer para que no les echen. Incluso cuando se consigue el desalojo, tras meses o años de procedimiento en los juzgados, las sanciones que reciben son irrisorias (apenas 3 € diarios de multa durante tres meses, o sea 270 €). Si además se declaran insolventes, el delito les resulta gratuito. Algunas empresas o fondos de inversión llegan incluso a pagar la extorsión para que abandonen las viviendas (hasta 5.000 € por desalojo) pero eso sólo supone «alimentar el monstruo».

Este fenómeno atenta contra la seguridad de las personas y contra la propiedad privada, y supone un elevado coste para los propietarios, tanto por la devaluación del valor de los inmuebles, como las rentas que que dejan de generar, y ello sin tener en cuenta el coste de los procedimientos judiciales.

 

¿Qué es lo que hay que hacer y cómo actuar cuando se produzca una «okupación»?

Lo ideal es tomar medidas para disuadir y evitar que se produzca la ocupación (medidas que mostraremos más abajo) pero si la usurpación ya se hubiera producido lo fundamental es ganar tiempo, pues las primeras 48 horas son vitales, y para ello resulta imprescindible detectar la intrusión cuanto antes, realizando la pertinente interposición de denuncia a la policía y aportar, si existieran, pruebas (muy conveniente aportar escrituras de la vivienda, así como recepción de señales o imágenes de alarma, etc.) y testigos.

De esta forma la policía se personaría de forma inmediata porque acabaríamos de denunciar la comisión de un delito, y así si los usurpadores llevaran menos de ese plazo y aún no hubieran cambiado la cerradura, y se aportan testigos y pruebas, la policía podría desalojarles de forma inmediata por delito flagrante, como allanamiento de morada, sin necesidad de una orden judicial. Pero si consiguen superar ese tiempo -y para ello, en muchos casos, los usurpadores, nada más entrar, rápidamente cambian la cerradura y efectúan llamadas (p ej. pidiendo pizzas a domicilio), realizan compra para llenar la nevera, ponen fotos familiares por la casa,… para dejar constancia de los plazos y añadir justificaciones– entonces los «okupas» ya saben que han ganado la primera batalla.

Si han pasado más de 48 horas (cuidado si se marcha un fin de semana fuera de su casa), y en caso sólo de particulares (no empresas o bancos) y vivienda habitual, debe iniciarse un procedimiento civil para el «deshaucio express», según el cual, el juzgado daría cinco días a los «okupas» para que mostraran algún documento que justificara su entrada a la vivienda, momento en el que llegado el caso, ordenaría el desalojo inmediato de la vivienda.

El problema en todo esto es el ya mencionado de la saturación de los juzgados, algo que los usurpadores conocen que supondrá una demora en su salida, y no digamos nada si en el interior se encuentran personas en situación de vulnerabilidad, enfermos o menores, porque eso paralizaría el desalojo, requeriría de la intervención de Servicios Sociales y ya comenzaríamos a hablar de tramitaciones que durarían meses.

Si la vivienda ocupada no es la habitual del propietario, habría que acudir a la vía civil, interponiendo una demanda en el juzgado de primera instancia que corresponda. Ésta se reparte al juez correspondiente, quien deberá admitirla o no a trámite, lo que puede llevar entre un mes y mes y medio. Se notificaría a los usurpadores para que acrediten la propiedad en el plazo de cinco a diez días, y si no lo hacen, se dictará orden de lanzamiento, con tiempos que se alargarían a más de un año.

Aumentarían las dificultades si el usurpador consigue constituir un estado posesorio, ya que si pasa el tiempo y el okupa ha cambiado la cerradura, se ha empadronado, pagado algún recibo,… será mucho más difícil echarlo, algo que, en todo caso instar el propietario del inmueble, ya sea particular o banco.

En algunos casos los vecinos también pueden actuar, puesto que son afectados colaterales de la ocupación ilegal de la vivienda, por lo que podrían ejercer, a través de una demanda civil por la comunidad de propietarios representada por su presidente, pueden ejercer la acción de cesación y expulsión por la realización de actividades molestas, insalubres, prohibidas en los estatutos, nocivas o peligrosas recogida en el art. 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal. Previamente, la comunidad deberá requerir a los usurpadores que cesen en esas actividades y si no obedecen al requerimiento, celebrar una junta de vecinos donde se apruebe presentar dicha demanda ante los tribunales, en los que se pedirá la cesación de la actividad molesta o insalubre y la expulsión de los okupas.

 

 

Soluciones y medidas para defenderse frente a los okupas

Estas son algunas de las soluciones, medidas y consejos para defenderse de los intentos de okupación, no difieren de las que podríamos indicar para prevenir intrusiones y robos. Este tipo de medidas, así como otras actuaciones prácticas y de sentido común solemos recordarlas periódicamente cuando se acercan épocas vacacionales, y resulta conveniente conocerlas.

 

Cilindro (bombín) electrónico de seguridad

El cilindro es el punto débil y más utilizado por ladrones y okupas, que permite acceder sin dañar la puerta (ni siquiera la cerradura en sí). Bumping, ganzuado, impressioning, llave mágica, o en casos de mayor fuerza, taladrado, fractura o extracción, son las principales técnicas utilizadas por los delincuentes para esta primera vía de acceso. El cilindro electrónico es invulnerable a todas esas técnicas porque no cuenta con pitonaje mecánico alguno al que atacar. Su precio es más elevado que un cilindro normal (con precios que se mueven entre los 150 y 500 €), pero garantiza la tranquilidad (aparte de la comodidad) que no aportan los demás, y que resulta amortizado sólo con disuadir y evitar ya un primer ataque. Pese a que la mayoría de cilindros electrónicos vienen preparados con medidas anti vandálicas, anti taladro, anti rotura, anti magnetismo, anti corrosión, etc., pueden complementarse con un escudo de seguridad.

 

Cerrojo electrónico invisible

Un complemento de ayuda en la puerta. No disuade inicialmente porque no se ve, pero si han atacado la cerradura de la puerta, el delincuente se encuentra con una nueva dificultad. Si decide reventar la puerta cualquier cerrojo podría caer con ella, pero los okupas no están muy interesados en hacer daños serios a la puerta que ellos mismos pretenden usar.

 

Puerta acorazada

Es el siguiente punto de ataque, aunque a diferencia de un ladrón, realmente -como antes decíamos- a un okupa no suele interesarle dañar mucho la puerta que él mismo va a querer seguir usando, por lo que probablemente los daños se limitarán a reventar la cerradura. No obstante una buena puerta acorazada aporta mucha tranquilidad. En el mercado se pueden encontrar con precios que oscilan entre 1.000 y 7.000 €, dependiendo de certificaciones y marcas.

 

Ventanas y persianas 

Esto especialmente dirigido en el caso de viviendas unifamiliares. Las ventanas deben contar con cristales blindados con el grosor adecuado, marcos potentes y persianas acorazadas autoblocantes.

 

Alarma, cámaras

Las alarmas, frente a los robos, ya no son lo disuasorias que fueron en sus inicios. En muchos casos, los delincuentes conocen cómo inhibirlas o atacarlas. En los robos, cada vez son más los casos en que ni se molestan porque estén sonando, dado que la media de tiempo empleado por los delincuentes suele oscilar entre los 2 y 5 minutos, y el tiempo-ventana hasta la llegada de la policía les permite, en según qué casos, obviarlas por completo.

Los sistemas de alarma más adecuados son los cableados (que requieren obras y evitan ataques de señal) y pueden estar, o no, conectados a una central receptora de alarmas (cuidado porque ninguna alarma, que no sea la de bomberos, edificios públicos, etc., avisa directamente a la policía, por mucha publicidad engañosa que algunos utilicen), así como tampoco existe ninguna tecnología anti inhibición definitiva. Como medida alternativa, más económica existen en el mercado interesantes kits de alarmas y control de incidencias que envían avisos, alertas, imágenes, etc. a teléfonos móviles, fijos, correo electrónico, etc. El usuario recibe inmediatamente la información de la intrusión y rápidamente puede llamar a la policía indicando la prueba que tiene. Estos kits que no requieren de cuotas mensuales, además, ofrecen la posibilidad de controlar otro tipo de incidencias en la vivienda, para lo que cuentan con sensores, aparte de los de apertura de puertas y ventanas, otros opcionales como de temperatura, monóxido de carbono, humos, fugas de agua, etc. y pueden encontrarse aproximadamente a partir de los 200 € (auto instalables y sin cuotas ni mantenimientos)

 

Cámaras de seguridad

Con las cámaras sucede algo parecido. Los delincuentes ocultan sus rostros y se olvidan de las mismas. Sin embargo, tanto en robos como en ocupación, las imágenes, con registro temporal, suponen una prueba importante para acompañar las denuncias.

La solución de alarma-cámara permite denunciar y desalojar a los okupas de inmediato sin necesidad de orden judicial, al resultar prueba inequívoca de allanamiento de morada, evitando que éstos puedan justificar un tiempo mínimo de estancia. Además, los sistemas autónomos permiten ser utilizados en viviendas sin corriente eléctrica o cuando ésta es cortada.

 

 

Sobre DYSTEC

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