La seguridad, aunque no guste, debemos incorporarla a nuestra vida.

La seguridad es un concepto que va calando, aunque lentamente, en nuestra cultura y sociedad. Hasta ahora hablar de seguridad en un domicilio o negocio iba inmediatamente (y exclusivamente) relacionado con la puerta de entrada y, en algunos casos con la alarma, incluso en otros, con las videocámaras.

Los costes suelen ser la principal traba que la gente suele exhibir cuando se plantean incrementar su seguridad. Curiosamente esos costes no suponen tal inconveniente cuando esas mismas personas se plantean adquirir un costoso teléfono móvil, un robot de cocina, un aspirador de altas prestaciones, un ordenador, una videoconsola, una tableta o una bicicleta de alta gama. Esto se debe a una todavía escasa y lenta concienciación -y cierta distorsión de la realidad- sobre la seguridad.

En los Medios, especialmente en época veraniega, encontrará múltiples testimonios de “especialistas” que -especialmente en el ámbito de la cerrajería- opinan que las cosas han cambiado estos últimos dos o cuatro años. En DYSTEC hace una década ya lidiábamos con este asunto, y hace más de ocho años dejábamos constancia en nuestro blog del problema, advirtiendo sobre lo que se venía, pero se nos tildó de alarmistas sociales.

Por desgracia esto suele cambiar cuando es tarde, cuando se encuentra en su dormitorio o su salón a los delincuentes sin saber cómo actuar, o cuando se vuelve de vacaciones y se encuentra su casa desvalijada, cuando constata que han desaparecido ese robot de cocina, ese aspirador inteligente, esa videoconsola, el teléfono de última generación cuya batería había dejado cargando o cuando en su trastero ya no luce esa bicicleta tan costosa.

Es muy importante cambiar esa mentalidad, y aceptar que las puertas que en su día eran de “seguridad” ya no lo son, y las cerraduras que en su día le vendieron como seguras, hace ya tiempo que han dejado de serlo. No es que hace años le hayan estafado con lo que adquirió, es que los tiempos (la tecnología, los métodos) evolucionan y los delincuentes también, por lo que es necesario actualizarse. La alarma, esa por la que además de su instalación paga una costosa cuota mensual, y que además le han vendido como “invulnerable”, en realidad dista mucho de resultar un problema para los delincuentes. Incluso la placa informativa de que se cuenta con su instalación puede animar más a ciertos criminales. Lo mismo ocurre con las videocámaras.

Tenga claro que el objetivo no es otro que el de ponérselo al delincuente lo suficientemente complicado como para que prefiera no perder el tiempo ni arriesgarse con usted y se vaya -aunque suene triste- a intentarlo con su vecino.

Ahora parece que viene la moda de la seguridad “low-cost” y algunos fabricantes etiquetan sus productos como anti bumping o prácticamente invulnerables, a bajo precio. Posteriormente la realidad pone a cada uno en su lugar y las redes sociales se llenan de videos de aficionados que muestran la facilidad con la que se saltan la presunta seguridad de tales productos. A esta moda del bajo precio se suma (como no podía ser de otra manera) además del producto asiático (especialmente chino), que en realidad no cuenta con las garantías de calidad y seguridad exigibles en su fabricación (cuando directamente no copian un determinado producto, y además con ínfima calidad).

La sociedad debe cambiar la mentalidad. Los “malos”, nos guste o no, están ahí, mejor preparados que nunca y acechando. Tú, tu familia, tu casa, tu negocio… sois parte de la nueva y macabra lotería criminal. ¿Realmente vas a poner en manos de tecnología de dudosa calidad la seguridad de los tuyos y de tus cosas?. ¿Qué precio pones a tu seguridad?.

 

Sobre DYSTEC

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