Medidas de seguridad física (y III): el cilindro, lo que solemos olvidar

En las dos entradas anteriores, dedicadas a las medidas de seguridad física, nos centrábamos principalmente en los aspectos de la importancia de las medidas, en una aproximación a lo que se puede entender hoy como sujetos “objetivo” de la delincuencia y en referenciar brevemente algunas de las medidas de seguridad más comunes y habituales.
Y lo habíamos dejado justo en el punto más importante, aunque paradójicamente es uno a los que menos atención se le ha venido prestando… hasta ahora.
Cuando alguien va a comprar una puerta (cuando el cliente se interesa por una puerta de seguridad o acorazada), el fabricante/vendedor -tras enumerar las bondades y características del producto- suele indicar (si no se le pregunta) que la puerta lleva una “cerradura de seguridad”, recalcando el número de puntos de cierre y bloqueo con los que cuenta… Eso suele ser suficiente para que el cliente crea que se lleva una puerta prácticamente infranqueable… El vendedor suele reforzarle esa idea indicando que la cerradura es segura, con llaves de seguridad “incopiables”. El problema es que la puerta, efectivamente, como tal, puede llevar un blindaje que la hace poco más que indestructible, pero lo que el cliente no sabe es que está construyendo su morada como un auténtico castillo, pero con fragmentos de cartón-piedra, pues sus cilindros mecánicos son fácilmente vulnerables.
Obsérvese que, si estamos comentando estos aspectos sobre puertas más o menos blindadas, ¡qué será de las puertas “normales”!. Pues exactamente lo mismo. Y es que en la actualidad, la única diferencia existente entre la seguridad que aporta una super-puerta acorazada y la puerta más sencilla de madera o PVC está en el precio, porque su seguridad  (a igualdad de cilindros) ¡es la misma!. O hablando más exactamente: la posibilidad que a día de hoy tiene un delincuente (o casi cualquiera) de entrar “por la puerta” de un domicilio, negocio o instalación, es la misma independientemente del tipo de puerta que éste se encuentre. ¿Y esto por qué?. Pues porque aunque la “fortaleza” de una buena puerta de seguridad o acorazada es enormemente superior a la de una puerta convencional, sin embargo, la “debilidad” es idéntica en las dos, porque el problema hoy se haya en el cilindro de la cerradura.
Afortunadamente esto está cambiando, aunque lo está haciendo a base de malas experiencias cercanas o en carne propia, que es como el ser humano suele reaccionar, tardíamente. Los Medios de Comunicación recogen casi a diario casos de robos y asaltos, especialmente a domicilios, por ser estos los más llamativos. Y especialmente lo son cuando se informa que los delincuentes efectuaron el asalto habiendo gente en el interior, durmiendo o no. Y más dramáticos todavía, resultan los casos en los que la integridad física de las personas corre grave peligro.
Esto se vive por parte de algunos con cierto desasosiego y resignación: “¡qué mala suerte!”, “¡mira que tocarles a esta gente!”, “¡mira que tocarnos a nosotros!”,… y todo porque se piensa que contra ese tipo de delincuencia “profesional”, organizada, paramilitarizada, poco se puede hacer… Pero podemos decir que eso ya se ha acabado.
Hasta hace poco tiempo, este tipo de robos y asaltos en domicilios, se producían con unos protagonistas claros: por un lado los delincuentes, bandas organizadas procedentes del Este europeo, por otro los “objetivos”, personas de cierta relevancia o estatus socioeconómico (por encargo o por haber sido estudiadas para terminar siendo señaladas como objetivo atractivo). Especialmente llamativo resultaba comprobar que, en la mayoría de los casos, los delincuentes accedían sin hacer ruido, sin dejar señales de forzado, importándoles poco el que hubiera o no personas en el interior. Ahora ya sabemos cómo lo hacen: mediante “bumping“. Por un lado, esto es negativo: lo sabemos porque se ha difundido por internet esta técnica que hace vulnerables a la práctica totalidad de cilindros mecánicos que están en el mercado, lo cual está elevando geométricamente el número de delincuentes y de robos y asaltos. Por otro lado, lo positivo es que, al conocer lo que está pasando, podemos ponerle remedio, porque existe.
Como decíamos, el panorama ha cambiado, o mejor dicho, los “protagonistas” se han ampliado. 
Los delincuentes ya no han de ser necesariamente “delincuentes profesionales”, ahora pueden ser desde un yonki del barrio cercano (no suelen actuar en su propio barrio), hasta una persona desesperada que, sin trabajo ni subsidio de desempleo, necesita buscar por ese camino peligroso, dar de comer a su familia. Desde un familiar o vecino muy “curioso” (hemos visto algún caso) hasta el gamberro de turno. Desde un niño hasta una banda organizada…
Por ende, el abanico de las personas “objetivo”, también se ha ampliado. Si antes eran objetivos señalados por encargo o por resultar “interesante” para la delincuencia su estatus socioeconómico, ahora mismo, el objetivo ¡PODEMOS SER CUALQUIERA!.
Y ¿cuál es la solución al problema?. Pues la solución, en realidad no es única. Como ya hemos dicho, hemos de pararnos a pensar, aplicando el sentido común, y analizar algunos parámetros como: ¿qué características tiene mi vivienda, negocio, etc.? ¿cuál es la ubicación, qué características -puntos fuertes y débiles- tiene y qué hay en el entorno? ¿para quién puedo ser un objetivo? (aunque ésto, como acabamos de ver, ahora mismo ya no es tan imporante, dada la amplitud de campo de la potencial delincuencia) ¿cuáles son los puntos vulnerables de mi domicilio, instalación? ¿qué posibilidades económicas tengo de colocar sistemas de seguridad?…
Una vez analizados esos parámetros, indefectiblemente e independientemente de características, entorno, ubicación, medidas que se pueden poner, etc., sea sólo una medida o sean muchas las que puede o quiere colocar, la primera, más importante e inexcusable es EL CILINDRO. ¿Por qué? ¿Por qué no la puerta, o la alarma,…?. Pues por una razón muy sencilla. Tenga el tipo de puertas que tenga (portones de garaje, puertas de finca, de portal, de domicilio, de madera, de pvc, acorazadas, etc.) siempre contará con cilindros que debe abrir para poder entrar en sus accesos. Con esto no queremos decir que sea la única medida a tomar: cuantas más medidas complementarias mejor (recuerde que ha de haber una función preventiva-disuasoria y otra fundión plenamente defensiva ante un ataque), pero desde luego es la primera e imprescindible.
Pero… aunque ponga seguridad en el cilindro… vivo en un chalet ¡y me pueden entrar por una ventana!, ó ¡quizá me hagan un butrón y accedan por una pared!, ó ¡quizá entren con un furgón mediante “alunizaje”!, ó ¡quizá puedan derribar la puerta acorazada sin tocar el cilindro, mediante explosivos!”… Pues sí, desgraciadamente existen múltiples posibilidades, pero… ¿recuerdan los consejos de intentar colocar el mayor número de sistemas de seguridad, acorde con su ubicación, características, etc., y la importante labor preventiva disuasoria?. Cuando usted construya una casa en un terreno podría pensar que un terremoto podría destruir su casa, pero pensar en ello ¿le va a  quitar la idea de ponerle un tejado para resguardarle de la intemperie?. Estos ejemplos o posibilidades -más o menos extremos- que usted puede pensar que le pueden llegar a pasar tienen una característica a tener en cuenta, muy importante para usted como objetivo, y para la delincuencia como dificultad añadida: el esfuerzo y el ruido, el tiempo que lleva y la alerta que causan, y que puede facilitar la comunicación por su parte o por parte del vecindario con la policía. El delincuente, si busca víctimas más o menos “al azar”, tenderá a elegir lo más sencillo, a seleccionar lo que menos riesgo le comporte. Y si usted es su víctima por “señalamiento”, entonces ha de poder contar con la seguridad pasiva que le dé opciones de pedir socorro y defenderse.
¿Qué cara se le puede quedar si le entran -silenciosamente, sin señal alguna de forzado, por su cerradura, y pese, por ejemplo, a su perro, alarmas y sensores- por haber mantenido sus obsoletos cilindros?.
La inmensa mayoría de los cilindros instalados en el mercado hoy, no suponen ningún problema para el delincuente (y recuerde, para el “no-delincuente”): los abren en 5 segundos, sin ruido y sin dejar señales de forzado. Si usted y los suyos están dentro, puede que tengan la suerte de que ni les despierten o de que les narcoticen durante unas horas, o en el mejor de los casos, que les retengan mientras desvalijan su domicilio. En otros casos la violencia puede ser inusitada. En otros casos, usted vuelve de viaje y se encuentra su domicilio o negocio desvalijados; ha tenido la “suerte” de no estar dentro, pero ahora deberá lidiar con su compañía de seguros para rebatirle al perito que usted no se ha dejado la puerta abierta o que no ha dejado una llave a alguien que no debía, ya que no hay señal alguna que indique una entrada por la fuerza.
Después de todo esto ¿le queda alguna duda de que el cilindro es la parte prioritaria en la seguridad?.
Nuestro sistema BlueChip supone la solución al problema de un acceso no permitido a sus cilindros. Sin extendernos en todas sus posibilidades, podemos decir que es el Control de Accesos, basado en la utilización de cilindros electrónicos más seguro de la actualidad, y que aporta seguridad y comodidad, tanto a una única puerta de un domicilio como a todos los accesos de una empresa multinacional con sedes en diferentes ciudades, países y continentes. 
En el caso que nos ocupa, estamos centrados en el tema de la seguridad, y sobre ello podemos decir que los cilindros BlueChip acaban de ser certificados por la BSI (entidad certificadora de marcas como Microsoft, IBM, Philips, Intel, etc.) como el cilindro con máxima seguridad, y que entre otras características: 
  • vienen preparados antivandalismo
  • disponen de pitones de bloqueo de acero
  • cuentan con pasadores antitaladro de acero templado
  • su codificación es evolutiva de 128 bits
  • llevan protección antimagnética
  • sus llaves son realmente anticopiado
  • eliminan el mantenimiento (no se desgastan, cuentan con batería autónoma a cambiar cada 6-10 años)
  • elimina el engorroso llavero (puede instalar cilindros en portal, ascensor, oficina, domicilio, etc.)
  • no requiere de obras en puertas (sustituye al cilindro convencional)
  • etc. (puede leer más aquí)
A partir de este momento piense: ¿pone precio a su seguridad? ¿a la de los suyos? ¿a la de su negocio? ¿se la va a jugar a la lotería de “esto no me ha de pasar a mí”?.

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